Una película puede tener un título parecido al nombre de una banda que lleva décadas actuando.
Eso no significa necesariamente que exista una infracción de marca.
Pero ¿qué ocurre cuando ese título deja de identificar únicamente una película y comienza también a utilizarse para vender música, ropa, merchandising y entradas para conciertos?
Esa es la cuestión que se encuentra detrás de la demanda presentada por Demon Hunter contra Netflix.
La compañía Hyde Lane, Inc., que opera como Demon Hunter, presentó el 18 de agosto de 2026 una demanda ante el U.S. District Court for the Central District of California contra Netflix, Netflix Studios y la promotora de conciertos AEG Presents.
El procedimiento es Hyde Lane, Inc. dba Demon Hunter v. Netflix, Inc. et al., 2:26-cv-09191 y está registrado como un litigio de marcas basado, entre otras disposiciones, en el 15 U.S.C. §1114.
Consultar el docket de Hyde Lane v. Netflix
La banda no sostiene simplemente que Netflix haya estrenado una película cuyo título se parece a su nombre.
Su argumento es más amplio:
KPop Demon Hunters se ha convertido en una franquicia comercial que está entrando progresivamente en los mismos mercados en los que Demon Hunter lleva operando desde hace más de dos décadas.
Música grabada, merchandising y conciertos son el verdadero centro del conflicto.
Índice de contenidos
¿Por qué Demon Hunter ha demandado a Netflix?
Demon Hunter es una banda estadounidense de metal formada a principios de los años 2000.
Su sociedad, Hyde Lane, sostiene que lleva utilizando comercialmente la denominación DEMON HUNTER desde 2001 y dispone de varios registros federales ante la United States Patent and Trademark Office (USPTO).
Uno de los más importantes es el registro estadounidense n.º 4.584.097, presentado en 2014 y concedido ese mismo año para servicios de entretenimiento consistentes en actuaciones en directo de una banda musical. El expediente identifica además como primer uso comercial declarado el 1 de marzo de 2001.
Posteriormente, Hyde Lane amplió la cartera de DEMON HUNTER mediante registros destinados, entre otros ámbitos, a grabaciones musicales, material impreso y prendas de vestir.
El problema surge cuando Netflix estrena KPop Demon Hunters en 2025 y comienza posteriormente a extender la denominación mucho más allá de la película.
Según la demanda, la explotación alcanza ya grabaciones musicales, merchandising y entretenimiento en directo. Netflix ha presentado además numerosas solicitudes de marca KPOP DEMON HUNTERS ante la USPTO para diferentes categorías de productos y servicios. Una de ellas comprende expresamente servicios de clase 41 como música online, eventos de entretenimiento, conciertos y actuaciones teatrales y musicales.
La diferencia es importante.
El litigio no enfrenta únicamente una banda con el título de una película. Empieza a enfrentar dos signos utilizados dentro del propio mercado musical y del entretenimiento en directo.
DEMON HUNTER y KPOP DEMON HUNTERS no son marcas idénticas
Conviene también evitar una simplificación frecuente.
Los signos enfrentados no son idénticos:
DEMON HUNTER
frente a:
KPOP DEMON HUNTERS
Netflix incorpora el elemento KPOP, utiliza el plural HUNTERS y presenta el conjunto como una denominación relacionada con la trama de su producción audiovisual.
Por tanto, la pregunta jurídica no consiste en determinar si Netflix ha copiado literalmente la marca registrada.
El Derecho estadounidense de marcas permite actuar también frente a signos diferentes cuando esas diferencias no son suficientes para evitar una probabilidad de confusión respecto del origen, afiliación, patrocinio o conexión empresarial.
El §43(a) del Lanham Act, 15 U.S.C. §1125(a), se refiere precisamente a utilizaciones susceptibles de causar confusión respecto de la afiliación, conexión, asociación, origen, patrocinio o aprobación de productos y servicios.
U.S. Code — 15 U.S.C. §1125(a), false designation of origin
¿Puede el título de una película infringir una marca registrada?
Sí puede plantearse un conflicto marcario, pero en Estados Unidos existe una dificultad añadida: los títulos de películas, series, canciones y otras obras expresivas reciben una protección reforzada por la Primera Enmienda.
La cuestión lleva décadas enfrentando libertad de expresión y Derecho de marcas.
El punto de partida tradicional es el denominado Rogers test, originado en Rogers v. Grimaldi.
De forma simplificada, cuando una marca ajena aparece en el título de una obra expresiva, la aplicación del Lanham Act se restringe si el uso tiene relevancia artística para la obra y no induce explícitamente a error sobre su origen.
Pero el alcance actual de esta doctrina es bastante más complejo de lo que sugieren muchas explicaciones.
Y existe un precedente que parece escrito casi expresamente para el conflicto entre Demon Hunter y Netflix.
El precedente «Empire»: una serie, una discográfica y el mismo problema
En Twentieth Century Fox Television v. Empire Distribution, Inc., 875 F.3d 1192 (9th Cir. 2017), el Ninth Circuit tuvo que resolver un conflicto entre una discográfica llamada Empire Distribution y la serie televisiva de Fox titulada Empire.
La semejanza con el caso actual es considerable.
Empire era una serie sobre una compañía ficticia dedicada a la música. La producción incluía canciones originales, bandas sonoras y explotación promocional.
Y Fox no se limitó a emitir la serie.
También utilizó la denominación Empire para promocionar música mediante actuaciones en directo, emisiones radiofónicas y productos de consumo.
La discográfica sostuvo que existía infracción de sus derechos sobre la marca EMPIRE.
El Ninth Circuit rechazó aquella reclamación y consideró protegido el uso del título por la Primera Enmienda.
El tribunal entendió que Empire tenía relevancia artística para el contenido de la obra y que Fox no realizaba una representación explícitamente engañosa de que la serie procediera de Empire Distribution.
Ninth Circuit — Twentieth Century Fox v. Empire Distribution
A primera vista, este precedente parecería extraordinariamente favorable a Netflix.
Pero desde 2017 ha ocurrido algo decisivo.
Jack Daniel’s cambió las reglas cuando el título empieza a funcionar como marca
En 2023, el Tribunal Supremo estadounidense dictó Jack Daniel’s Properties, Inc. v. VIP Products LLC, 599 U.S. 140.
El asunto se refería a un juguete para perros denominado Bad Spaniels que parodiaba la botella y el diseño de Jack Daniel’s.
El Tribunal Supremo introdujo una limitación esencial:
la protección reforzada del Rogers test no se aplica cuando el demandado está utilizando el signo como una marca, es decir, como un indicador del origen de sus propios productos o servicios.
En ese supuesto debe volverse al análisis ordinario de riesgo de confusión del Derecho de marcas.
U.S. Supreme Court — Jack Daniel’s Properties v. VIP Products
Y el Ninth Circuit ya ha aplicado expresamente esa doctrina.
Punchbowl: ser una expresión artística no basta si el signo identifica el producto
En Punchbowl, Inc. v. AJ Press, LLC, de 2024, el Ninth Circuit tuvo que revisar su jurisprudencia tras Jack Daniel’s.
El tribunal concluyó que el Rogers test no podía utilizarse cuando el signo PUNCHBOWL estaba siendo empleado por el demandado para identificar y distinguir sus propios productos informativos.
En otras palabras:
que un nombre tenga una dimensión expresiva no impide que, simultáneamente, esté funcionando como marca.
Cuando existe esa función identificadora de origen, debe analizarse la probabilidad ordinaria de confusión.
Ninth Circuit — Punchbowl, Inc. v. AJ Press, LLC
Este cambio jurisprudencial puede ser una de las cuestiones más importantes de Demon Hunter v. Netflix.
¿KPop Demon Hunters sigue siendo solamente el título de una película?
Ésta podría convertirse en la verdadera pregunta del procedimiento.
Netflix dispone de un argumento relativamente potente respecto de la película:
KPop Demon Hunters es el título de una obra audiovisual y guarda una relación evidente con su contenido narrativo, centrado precisamente en un grupo de artistas K-pop que combate demonios.
La denominación no parece elegida arbitrariamente para hacer referencia a la banda Demon Hunter.
En este punto, Twentieth Century Fox v. Empire Distribution proporciona una defensa evidente.
Pero el argumento puede debilitarse cuando la explotación abandona el terreno estrictamente audiovisual.
Netflix ha convertido KPop Demon Hunters en una marca comercial que identifica una banda sonora, grabaciones, merchandising y actividades de entretenimiento, y ha presentado solicitudes de marca destinadas precisamente a proteger esa explotación.
Y la incorporación de AEG Presents al procedimiento resulta especialmente significativa.
La promotora está relacionada con la futura explotación en directo de la franquicia.
Por ello, el tribunal podría tener que distinguir entre dos bloques:
el uso de KPop Demon Hunters como título de la película y el uso de KPop Demon Hunters como marca de servicios musicales, conciertos y merchandising.
La protección de la Primera Enmienda puede no operar necesariamente de la misma manera en ambos.
La gira en directo es el elemento que cambia especialmente el conflicto
Las dos fuentes aportadas coinciden en destacar el anuncio de actuaciones en directo como el acontecimiento que intensificó definitivamente el conflicto.
Desde la perspectiva marcaria, tiene lógica.
Demon Hunter dispone desde 2014 de una marca registrada precisamente para:
actuaciones en directo de una banda musical.
Netflix y AEG pretenden ahora utilizar KPop Demon Hunters dentro del espacio de los espectáculos musicales en directo.
Por tanto, una eventual comparación deja de ser:
banda de metal frente a película de animación.
Y pasa a ser:
banda musical frente a espectáculo musical.
La proximidad entre los servicios aumenta considerablemente.
Y con ella puede aumentar también la relevancia jurídica de la similitud entre los signos.
Cómo decidirá el tribunal si existe riesgo de confusión
En el Ninth Circuit, el análisis ordinario de riesgo de confusión se realiza mediante los denominados Sleekcraft factors.
La jurisprudencia identifica ocho factores: fuerza de la marca anterior, proximidad de los productos o servicios, similitud de los signos, evidencia de confusión real, canales de comercialización, grado de atención de los consumidores, intención del demandado y probabilidad de expansión de las líneas de negocio.
No constituyen una fórmula matemática.
El propio Ninth Circuit advierte que no deben contarse los factores como si cada uno valiera un punto. Lo importante es determinar globalmente si un consumidor razonablemente prudente puede equivocarse respecto del origen o vinculación empresarial.
La fuerza de DEMON HUNTER
Demon Hunter puede apoyarse en más de dos décadas de utilización del nombre y en varios registros federales.
La marca para actuaciones en directo se encuentra registrada desde 2014 y declara uso desde 2001.
Netflix podrá discutir, sin embargo, hasta qué punto las palabras demon y hunter son distintivas dentro del universo de fantasía y entretenimiento y qué fuerza comercial tiene el signo fuera del nicho concreto de la banda.
La similitud entre los signos
Netflix no utiliza DEMON HUNTER de forma aislada.
Utiliza KPOP DEMON HUNTERS.
Las palabras KPOP y el plural introducen diferencias visuales, fonéticas y conceptuales.
Pero el núcleo completo DEMON HUNTER permanece prácticamente reproducido.
La valoración deberá hacerse sobre la impresión de conjunto y no simplemente contando palabras diferentes.
La proximidad de productos y servicios
Éste parece uno de los puntos más favorables para la banda conforme la franquicia se expande.
Una película y una banda de metal presentan inicialmente cierta distancia.
Pero grabaciones musicales frente a grabaciones musicales, ropa frente a ropa y conciertos frente a conciertos constituyen comparaciones considerablemente más próximas.
La propia demanda describe esa evolución como una expansión progresiva hasta alcanzar una superposición casi completa.
Los canales comerciales
Spotify, plataformas musicales, redes sociales, venta online de merchandising, venta de entradas y promoción digital son canales capaces de reunir actualmente ambos tipos de productos.
La distancia entre una película de Netflix y una banda independiente disminuye cuando ambos productos se comercializan dentro de los mismos ecosistemas digitales.
La confusión real
La demanda incorpora algunos episodios especialmente llamativos.
Uno de ellos se refiere a una persona que habría comprado aproximadamente 500 dólares en entradas para un concierto de Demon Hunter pensando que se trataba de un espectáculo relacionado con KPop Demon Hunters y posteriormente solicitó su devolución.
También se describen solicitudes de entrevistas y otros contactos aparentemente dirigidos a la entidad equivocada.
Estos hechos son, por ahora, alegaciones de la demanda y no hechos declarados probados judicialmente.
Pero, si llegan a acreditarse, pueden tener especial interés porque el Derecho de marcas no exige esperar a que exista una gran cantidad de confusión efectiva: la cuestión legal es el riesgo de que ésta se produzca.
El caso podría ser también un ejemplo de «reverse confusion»
Existe otro concepto especialmente interesante.
Normalmente imaginamos una infracción marcaria así:
una empresa pequeña adopta una marca parecida a otra muy conocida para aprovecharse de su reputación.
Pero aquí ocurre potencialmente lo contrario.
Demon Hunter es el usuario anterior, mientras que Netflix es el operador con una capacidad comercial incomparablemente mayor.
El riesgo denunciado no consiste únicamente en que los consumidores crean que la película procede de Demon Hunter.
También en que los consumidores comiencen a creer que Demon Hunter es un producto, una banda o un proyecto relacionado con Netflix.
Esto se denomina reverse confusion o confusión inversa.
El Ninth Circuit reconoce expresamente esta modalidad desde, entre otros, Dreamwerks Production Group v. SKG Studio, 142 F.3d 1127 (9th Cir. 1998).
La coincidencia histórica vuelve a ser llamativa.
En aquel caso, una pequeña empresa denominada Dreamwerks existía antes de que Spielberg, Katzenberg y Geffen crearan el gigantesco estudio DreamWorks.
El tribunal explicó que la finalidad de la doctrina consiste precisamente en impedir que el enorme poder comercial de un usuario posterior «inunde» la identidad de una marca anterior y haga creer a los consumidores que el titular original está relacionado con la compañía que llegó después.
Ninth Circuit — Dreamwerks Production Group v. DreamWorks SKG
La analogía con Demon Hunter es evidente.
La banda afirma, precisamente, que la enorme difusión de Netflix está haciendo que su identidad previa quede absorbida por la nueva franquicia.

Tener una marca anterior no significa poder prohibir cualquier título que contenga sus palabras
También conviene analizar el problema desde la posición de Netflix.
La protección de una marca no supone conceder a su titular un monopolio lingüístico absoluto sobre todas las palabras que contiene.
Demon Hunter no puede impedir automáticamente cualquier uso de las expresiones demon o hunter en películas, videojuegos, novelas o canciones.
La finalidad de las marcas es proteger la función de identificación del origen empresarial.
Por eso son tan importantes el contexto y los productos o servicios para los que se emplea el signo.
KPop Demon Hunters describe además de forma coherente el propio argumento de la película: unas artistas de K-pop que cazan demonios.
Eso ofrece a Netflix una explicación creativa independiente y relevante para la elección de la denominación.
El conflicto se vuelve mucho más difícil cuando ese título se transforma en una franquicia musical con vida propia.
Netflix ya está intentando proteger KPop Demon Hunters como marca
Otro dato que puede adquirir relevancia es la estrategia registral de Netflix.
Netflix Studios ha presentado ante la USPTO numerosas solicitudes de KPOP DEMON HUNTERS para diferentes categorías.
Entre ellas existen solicitudes destinadas a productos de merchandising, juegos y servicios de entretenimiento y música.
Una de las solicitudes de clase 41 comprende expresamente conciertos, actuaciones musicales, eventos de entretenimiento, música online y otras experiencias relacionadas con la franquicia.
La existencia de estas solicitudes no significa que Netflix haya cometido una infracción.
Pero puede resultar relevante para otro debate:
si Netflix pretende que KPOP DEMON HUNTERS identifique comercialmente una familia de productos y servicios, resulta más difícil sostener que siempre constituye exclusivamente un título artístico y nunca una marca.
Precisamente esa distinción entre uso expresivo y uso como source identifier está en el centro de Jack Daniel’s y Punchbowl.
¿Qué pide Demon Hunter al tribunal?
Según la información sobre la demanda, Hyde Lane solicita medidas judiciales destinadas a impedir determinados usos de KPOP DEMON HUNTERS y reclama además daños y beneficios obtenidos mediante la presunta infracción.
Las fuentes aportadas señalan especialmente la petición de impedir que Netflix utilice la denominación para música grabada, conciertos y merchandising.
Esto también es relevante.
La batalla puede terminar dependiendo menos de la existencia de la película original y mucho más de hasta dónde puede extender Netflix la denominación comercialmente.
El 15 U.S.C. §1117 contempla, cuando se acredita una vulneración de los derechos regulados por el Lanham Act, diferentes remedios económicos, incluidos beneficios atribuibles al infractor, daños sufridos y otros remedios sujetos a los principios establecidos legalmente.
Netflix, por su parte, ha rechazado públicamente las acusaciones, calificándolas de carentes de fundamento y anunciando que defenderá su posición.
A 9 de septiembre de 2026 no existe una resolución sobre el fondo que determine si Netflix ha infringido las marcas de Demon Hunter.
¿Qué ocurriría con un conflicto similar en España?
La lógica básica no sería radicalmente diferente.
El artículo 34 de la Ley 17/2001, de Marcas, permite al titular de una marca registrada impedir el uso en el tráfico económico de signos idénticos o similares para productos o servicios idénticos o similares cuando exista riesgo de confusión, incluido el riesgo de asociación.
Para una marca de la Unión Europea, la misma lógica aparece en el artículo 9 del Reglamento (UE) 2017/1001.
EUR-Lex — Reglamento (UE) 2017/1001 sobre la marca de la Unión Europea
La jurisprudencia del TJUE exige una apreciación global del riesgo de confusión.
En SABEL/Puma, C-251/95, el Tribunal estableció que deben valorarse todos los factores relevantes, mientras que Canon, C-39/97 consagró el principio de interdependencia entre similitud de signos y similitud de productos o servicios.
Por tanto, también en España sería decisivo analizar la evolución comercial.
La comparación entre una película y una banda podría ofrecer una determinada conclusión.
La comparación entre dos denominaciones utilizadas para grabaciones, conciertos y merchandising podría ofrecer otra muy diferente.
También podría entrar en juego la competencia desleal
Además de la legislación marcaria, el artículo 6 de la Ley 3/1991, de Competencia Desleal, considera desleal todo comportamiento que resulte idóneo para crear confusión con la actividad, prestaciones o establecimiento de otro empresario.
La propia norma establece que el riesgo de asociación sobre la procedencia de una prestación es suficiente para fundamentar la deslealtad.
BOE — Ley 3/1991, de Competencia Desleal
En un supuesto equivalente sometido al Derecho español habría que estudiar cuidadosamente la relación y eventual complementariedad entre la acción marcaria y la competencia desleal.
Para conflictos de esta naturaleza puede consultarse nuestro servicio especializado en Oposición de Marcas y riesgo de confusión y el área de Competencia Desleal entre Marcas.
La lección para productoras: un título puede terminar convertido en una marca
El caso contiene una enseñanza especialmente útil para productoras audiovisuales, plataformas y empresas de entretenimiento.
Cuando se selecciona el título de una película no debería analizarse únicamente si existe otra película con ese mismo nombre.
Hay que preguntarse qué ocurrirá si el proyecto funciona.
Una película puede convertirse después en:
una banda sonora, una gira, un musical, videojuegos, ropa, juguetes, experiencias inmersivas o una franquicia multimedia.
Y ese crecimiento puede provocar que un signo que inicialmente parecía relativamente alejado de una marca anterior termine entrando directamente en su ámbito de actividad.
El clearance marcario debería, por tanto, realizarse atendiendo no solamente al proyecto del día uno, sino también a las extensiones razonablemente previsibles de la franquicia.
En el caso de KPop Demon Hunters, el anuncio de conciertos demuestra precisamente por qué esta previsión resulta tan importante.
Demon Hunter contra Netflix: el conflicto no está realmente en el cine, sino en dónde termina la película
La demanda no plantea simplemente si Demon Hunter puede apropiarse de las palabras «demon hunter».
Tampoco se resuelve diciendo que KPop Demon Hunters es una película y, por ello, queda automáticamente protegida por la libertad creativa.
El problema se encuentra en la frontera entre título artístico y marca comercial.
Netflix puede tener argumentos importantes para defender el título de la obra audiovisual conforme a la jurisprudencia sobre obras expresivas.
Pero el escenario cambia cuando KPOP DEMON HUNTERS identifica una banda sonora, productos, conciertos y una franquicia comercial protegida mediante solicitudes de marca.
Ahí entra con mayor intensidad la función clásica del Derecho de marcas:
evitar que el consumidor se equivoque sobre quién está detrás de un producto o servicio.
Y existe todavía una particularidad adicional.
Demon Hunter no acusa únicamente a Netflix de aprovecharse de una marca conocida.
Afirma que ocurre exactamente lo contrario:
el enorme éxito del usuario posterior está haciendo desaparecer la identidad del usuario anterior.
Es precisamente el problema para el que nació la doctrina de la reverse confusion.
La resolución del caso permitirá comprobar hasta dónde llega hoy la protección de los títulos de obras audiovisuales después de Jack Daniel’s y qué ocurre cuando una película de éxito comienza a convertirse jurídicamente en algo distinto:
una marca que compite en el mercado.
Preguntas frecuentes sobre Demon Hunter y KPop Demon Hunters
¿Demon Hunter ha demandado a Netflix por copyright?
No. El núcleo del procedimiento es marcario. El docket federal identifica la acción principal bajo 15 U.S.C. §1114 por infracción de marca, aunque se ejercitan también otras pretensiones relacionadas con falsa designación de origen y competencia desleal.
¿Quién tiene registrada la marca Demon Hunter?
Hyde Lane dispone de diversos registros estadounidenses DEMON HUNTER. El registro n.º 4.584.097 protege desde 2014 servicios de actuaciones en directo de una banda musical, con primer uso declarado en 2001. Posteriormente se registraron signos para grabaciones, productos impresos y ropa.
¿Puede Netflix usar Demon Hunters porque añade la palabra KPop?
La incorporación de KPOP y el plural constituyen diferencias relevantes, pero no resuelven automáticamente el conflicto. El análisis marcario examina globalmente la similitud entre los signos y la proximidad de los productos y servicios.
¿El título de una película puede infringir una marca?
Sí puede existir un conflicto, aunque Estados Unidos otorga especial protección a los títulos de obras expresivas. Tras Jack Daniel’s, esa protección reforzada no opera de la misma forma cuando el signo se utiliza como indicador del origen comercial de productos o servicios.
¿Por qué es importante la gira de KPop Demon Hunters?
Porque Demon Hunter dispone de derechos anteriores vinculados precisamente a actuaciones musicales. Una gira convierte el conflicto entre «banda y película» en un conflicto entre servicios de entretenimiento mucho más próximos.
¿Qué es la reverse confusion?
Es la situación en la que una empresa posterior, normalmente mucho más poderosa, utiliza un signo similar y adquiere tanta presencia que los consumidores empiezan a creer que el titular anterior está relacionado con ella. El Ninth Circuit reconoce esta figura, entre otros precedentes, en Dreamwerks v. DreamWorks.
¿Netflix ya ha sido condenada?
No. A 9 de septiembre de 2026 el procedimiento está en una fase inicial y no existe una sentencia que haya declarado que Netflix haya infringido las marcas de Demon Hunter.
Fuentes oficiales, normativa y jurisprudencia recomendadas
Para reforzar E-E-A-T, SEO y AEO, mantendría como enlaces salientes en la publicación las fuentes primarias y judiciales principales:
- Hyde Lane, Inc. dba Demon Hunter v. Netflix — procedimiento federal 2:26-cv-09191
- USPTO — DEMON HUNTER, solicitud 86161930 / registro 4.584.097
- USPTO — DEMON HUNTER, solicitud 90529137 para grabaciones musicales
- USPTO — KPOP DEMON HUNTERS, solicitud 99485888 para servicios de entretenimiento
- U.S. Code — 15 U.S.C. §1114, infracción de marcas registradas
- U.S. Code — 15 U.S.C. §1125(a), false designation of origin y riesgo de confusión
- U.S. Code — 15 U.S.C. §1117, daños, beneficios y otros remedios
- Ninth Circuit — Twentieth Century Fox Television v. Empire Distribution, 875 F.3d 1192 (2017)
- U.S. Supreme Court — Jack Daniel’s Properties, Inc. v. VIP Products LLC, 599 U.S. 140 (2023)
- Ninth Circuit — Punchbowl, Inc. v. AJ Press, LLC (2024)
- Ninth Circuit — Dreamwerks Production Group v. DreamWorks SKG, 142 F.3d 1127 (1998)
- BOE — Ley 17/2001, de Marcas, especialmente arts. 6 y 34
- BOE — Ley 3/1991, de Competencia Desleal, especialmente art. 6
- EUR-Lex — Reglamento (UE) 2017/1001 sobre la marca de la Unión Europea
- TJUE — SABEL/Puma, C-251/95, ECLI:EU:C:1997:528
- TJUE — Canon v. Metro-Goldwyn-Mayer, C-39/97, ECLI:EU:C:1998:442
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