Cher, Sonny Bono y los «termination rights»: por qué recuperar un copyright no elimina necesariamente los royalties pactados

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Cher ha ganado una batalla jurídica especialmente interesante sobre copyright, royalties, contratos musicales y derechos sucesorios, aunque el litigio todavía no está definitivamente cerrado.

El Tribunal Federal del Distrito Central de California consideró que los herederos de Sonny Bono podían ejercer determinados termination rights previstos por la legislación estadounidense para recuperar derechos de copyright que habían sido cedidos décadas atrás a terceros. Sin embargo, esa recuperación no podía utilizarse para eliminar el derecho de Cher a percibir el 50 % de determinados ingresos que Sonny Bono había reconocido en el acuerdo económico de su divorcio de 1978.

La razón es la verdadera clave del caso: el tribunal no consideró que Cher fuese propietaria del 50 % del copyright de Sonny Bono, sino titular de un derecho contractual a recibir parte de los ingresos generados por esos derechos.

Copyright y royalties no son necesariamente lo mismo.

Y esa distinción ha producido además una importante paradoja: la naturaleza contractual del derecho permitió a Cher proteger sus royalties frente al mecanismo federal de terminación, pero esa misma calificación contractual ha dificultado que pueda utilizar la regla especial del Copyright Act para exigir a Mary Bono el reembolso de 1.023.605 dólares de sus propios honorarios de abogados.

El asunto se tramita como Cher v. Mary Bono, Case No. 2:21-cv-08157-JAK (RAOx), ante el U.S. District Court for the Central District of California. El expediente oficial puede localizarse a través del sistema federal PACER — búsqueda oficial de procedimientos judiciales federales utilizando ese número de procedimiento. El propio Central District of California identifica públicamente el procedimiento y al juez John A. Kronstadt en su documentación judicial.

Índice de contenidos

¿Qué ocurrió entre Cher y los herederos de Sonny Bono?

El conflicto judicial comenzó en octubre de 2021, pero su origen está en un acuerdo firmado más de cuarenta años antes.

Tras su separación, Cher y Sonny Bono suscribieron el 10 de agosto de 1978 un Marriage Settlement Agreement (MSA) sometido al Derecho de California. El acuerdo regulaba diferentes consecuencias patrimoniales y reconocía a Cher una participación del 50 % en determinadas categorías de ingresos relacionadas con la actividad musical de Sonny Bono.

La resolución de summary judgment de 29 de mayo de 2024 describe dos grupos especialmente relevantes: los Composition Royalties, vinculados a las composiciones musicales, y los Record Royalties, procedentes de determinados contratos discográficos.

Puede consultarse una copia del documento 107 del expediente, que reproduce la resolución judicial de 29 de mayo de 2024:

Cher v. Mary Bono — Order de 29 de mayo de 2024, Document 107

El dato fundamental es que el acuerdo no fue interpretado por el tribunal como una transmisión a Cher de la mitad de los copyrights de Sonny.

Lo que recibió fue, esencialmente, un derecho económico sobre determinados ingresos producidos por esos derechos.

Copyright y royalties: una diferencia jurídica que puede valer millones

En la industria musical es frecuente utilizar términos como «derechos», «royalties» o «catálogo» como si fueran conceptos intercambiables.

Jurídicamente no lo son.

Sobre una misma canción pueden coexistir derechos diferentes: el copyright sobre la composición musical, derechos relacionados con el fonograma o master, participaciones editoriales, derechos derivados de contratos discográficos, derechos de remuneración y simples derechos contractuales a recibir un porcentaje de determinados ingresos.

El caso Cher demuestra por qué esta distinción importa.

Una persona puede tener derecho a recibir parte del dinero generado por una obra sin ser propietaria del copyright que permite controlar jurídicamente su explotación.

El Ninth Circuit había explicado anteriormente esta diferencia en casos como Broadcast Music, Inc. v. Hirsch, 104 F.3d 1163 (9th Cir. 1997) y Yount v. Acuff Rose-Opryland, 103 F.3d 830 (9th Cir. 1996), precedentes utilizados también en el análisis del procedimiento.

La idea puede resumirse así:

titularidad del copyright ≠ derecho contractual a participar en sus royalties.

Esa separación es la columna vertebral de Cher v. Bono.

¿Qué son los «termination rights» del Copyright Act?

El Copyright Act estadounidense contiene un mecanismo muy diferente de las reglas ordinarias españolas sobre transmisión de derechos.

En determinadas circunstancias, permite que autores o sus herederos terminen antiguas cesiones o licencias de copyright y recuperen los derechos que habían sido transmitidos décadas antes.

El propio U.S. Copyright Office explica que la finalidad de esta institución es ofrecer a autores y herederos una nueva oportunidad para participar en el éxito económico posterior de obras cuyos derechos fueron cedidos mucho tiempo antes.

Puede consultarse la explicación institucional aquí:

U.S. Copyright Office — Termination of Transfers and Licenses

No existe, sin embargo, un único «derecho a recuperar el copyright después de 35 años».

El sistema contiene diferentes disposiciones.

El 17 U.S.C. §203 afecta, esencialmente, a determinados grants ejecutados por el autor desde el 1 de enero de 1978. El §304(c) se refiere a determinadas cesiones o licencias anteriores al 1 de enero de 1978 respecto de copyrights ya existentes antes de esa fecha. El Copyright Office distingue expresamente ambos regímenes.

En el conflicto de Sonny Bono, el precepto especialmente relevante era el §304(c).

El texto legal vigente puede consultarse directamente en la fuente legislativa oficial del Congreso estadounidense:

U.S. House of Representatives — 17 U.S.C. §304

Mary Bono notificó la terminación en 2016, pero sus efectos comenzaban después

Aquí existe una aparente contradicción entre algunas de las noticias publicadas.

Unas señalan que Mary Bono ejercitó los derechos de terminación en 2016. Otras sitúan el comienzo de la recuperación de derechos aproximadamente en 2018.

Las dos fechas son compatibles.

En 2016 se emitió el correspondiente Notice of Termination frente a distintos editores, mientras que las fechas efectivas previstas para las terminaciones se extendían entre 2018 y 2026.

Esto responde al diseño del propio Copyright Act.

El Copyright Office explica que la notificación debe realizarse anticipadamente: debe comunicarse no menos de dos ni más de diez años antes de la fecha efectiva de terminación.

Por tanto, la cronología correcta es:

2016 → notificación de la terminación.

2018-2026 → diferentes fechas de efectividad de los termination rights.

La disposición que prácticamente decidió el litigio de Cher

La clave legal aparece en el 17 U.S.C. §304(c)(6)(E).

La norma establece que la terminación afecta únicamente a los derechos incluidos en el grant que nazcan del Copyright Act y no afecta a derechos derivados de otras leyes federales, estatales o extranjeras.

Ahí estaba la fortaleza de la posición de Cher.

Los herederos podían recuperar frente a determinadas editoriales copyrights que Sonny Bono había transmitido décadas atrás.

Pero Cher argumentó que su derecho a recibir una parte de los ingresos no procedía de esas antiguas cesiones editoriales.

Procedía del MSA de 1978 y, por tanto, del Derecho contractual de California.

El juez Kronstadt aceptó la distinción.

Como el acuerdo de divorcio no otorgaba a Cher una cesión o licencia sobre los copyrights subyacentes, sino un derecho a determinados ingresos económicos, los termination rights federales no podían destruir ese derecho contractual independiente.

Es una conclusión de enorme interés para cualquier operación sobre un catálogo musical:

recuperar el copyright no significa necesariamente recuperar libre de cargas todo el dinero que ese copyright genera.

Mary Bono podía recuperar copyrights y, aun así, seguir existiendo la obligación de pagar a Cher

Este matiz evita una interpretación incorrecta de la sentencia.

El tribunal no declaró con carácter general inválidas las notificaciones de terminación realizadas por los herederos de Sonny Bono.

Tampoco resolvió simplemente que «Cher era dueña de la mitad de las canciones».

La conclusión es jurídicamente más sofisticada.

Por un lado, podían existir copyright grants susceptibles de terminación conforme al Derecho federal estadounidense.

Por otro, podía seguir existiendo simultáneamente un contrato independiente que obligase a repartir determinados ingresos.

Por eso es posible que:

cambie la titularidad del copyright

pero

permanezca la obligación contractual de pagar royalties a otra persona.

Esta es probablemente la enseñanza más importante del caso.

Mills Music: el precedente del Tribunal Supremo que invocaron los herederos

Mary Bono se apoyó, entre otras resoluciones, en Mills Music, Inc. v. Snyder, 469 U.S. 153 (1985).

La sentencia puede consultarse íntegramente en GovInfo, el repositorio oficial del U.S. Government Publishing Office:

U.S. Supreme Court — Mills Music, Inc. v. Snyder, 469 U.S. 153 (1985)

En Mills Music, el Tribunal Supremo tuvo que analizar cómo afectaba una terminación a determinados royalties vinculados a una cesión de copyright y a obras derivadas.

Sin embargo, el juez Kronstadt consideró que existía una diferencia decisiva con Cher.

En Mills Music, la obligación económica sobre los royalties estaba directamente relacionada con el negocio mediante el cual se habían transmitido los derechos de copyright.

En el caso Cher, el derecho a recibir ingresos nacía de un acuerdo matrimonial separado, no de una cesión del copyright de Sonny a su exmujer.

Esto demuestra por qué la palabra royalty no permite determinar por sí misma la naturaleza de un derecho.

Hay que analizar siempre:

¿qué contrato origina el royalty y qué derecho fue realmente transmitido?

Copyright y divorcio: el precedente Rodrigue v. Rodrigue

Otro precedente especialmente útil es Rodrigue v. Rodrigue, 218 F.3d 432 (5th Cir. 2000).

El procedimiento afectaba al conocido artista George Rodrigue y a la relación entre sus derechos de propiedad intelectual y las consecuencias patrimoniales de su matrimonio.

La doctrina permite comprender que una persona puede mantener el control jurídico del copyright y, al mismo tiempo, que otra persona tenga un interés económico sobre los beneficios generados por la obra.

El juez Kronstadt utiliza ese razonamiento para reforzar la conclusión de que los derechos federales de autor y las obligaciones económicas derivadas del régimen patrimonial matrimonial pueden coexistir.

La analogía es especialmente útil también desde España: tener derecho al rendimiento económico de un activo no equivale necesariamente a ser titular jurídico de ese activo.

El acuerdo de divorcio tenía además un problema cronológico para los herederos

La resolución de 2024 incorpora otro argumento particularmente interesante y mucho menos comentado en la prensa.

El §304(c) está diseñado para determinados grants ejecutados antes del 1 de enero de 1978. Así lo confirma expresamente el U.S. Copyright Office.

Pero el MSA entre Cher y Sonny Bono fue firmado el 10 de agosto de 1978.

Por tanto, incluso si se hubiera aceptado por hipótesis que el acuerdo matrimonial contenía una verdadera cesión de derechos de copyright a Cher, existía un segundo obstáculo:

ese acuerdo era posterior a la fecha límite del §304(c).

La resolución de 29 de mayo de 2024 utiliza también este argumento alternativo para rechazar la interpretación de Mary Bono.

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Una corrección importante: Cher no «ganó 418.000 dólares» como indemnización definitiva

Aquí conviene corregir una simplificación presente en varias noticias.

Infobae y otras fuentes explicaron que la sentencia había reconocido a Cher más de 418.000 dólares en royalties impagados.

La cantidad existe, pero su significado procesal es diferente.

Según el expediente, a 30 de junio de 2022, Wixen mantenía separados 418.156,82 dólares en Composition Royalties que, de no haber existido el conflicto, habrían sido distribuidos a Cher. Sin embargo, todavía existían cuestiones pendientes relacionadas, entre otras cosas, con la administración de esas cantidades.

El judgment definitivo de 26 de noviembre de 2025 terminó fijando contra Mary Bono una condena de 187.534,91 dólares en Composition Royalties, más un interés prejudicial del 7 % anual desde el 1 de febrero de 2022 hasta la fecha de la sentencia.

Puede consultarse una reproducción pública del judgment aquí:

Cher v. Mary Bono — Judgment de 26 de noviembre de 2025

Por tanto, para describir correctamente el resultado no debería afirmarse simplemente que:

«Cher ganó 418.000 dólares».

Debe distinguirse entre royalties retenidos durante el procedimiento y la concreta condena económica impuesta finalmente contra Mary Bono.

Entonces, ¿por qué se habla ahora de más de un millón de dólares?

Porque después de obtener una resolución favorable, Cher solicitó que Mary Bono tuviera que reembolsarle los honorarios generados por sus abogados.

La factura ascendía a aproximadamente 1.023.605 dólares.

El juez rechazó la petición.

Pero también aquí conviene expresarlo correctamente:

Cher no ha sido condenada a pagar un millón de dólares a Mary Bono.

No existe una indemnización de un millón contra Cher.

La cantante ya había generado esa cantidad en sus propios honorarios jurídicos y pretendía trasladarlos a la parte contraria. El District Court denegó esa solicitud.

La diferencia no es meramente terminológica.

La «American Rule»: ganar un juicio no significa que el contrario pague a tus abogados

Para un lector español, el resultado puede parecer sorprendente.

En Estados Unidos opera con carácter general la denominada American Rule: salvo que exista una norma o un contrato que establezcan lo contrario, cada litigante soporta sus propios honorarios jurídicos aunque gane el procedimiento.

El Tribunal Supremo explicó esta regla en Alyeska Pipeline Service Co. v. Wilderness Society, 421 U.S. 240 (1975).

La resolución oficial puede consultarse en:

U.S. Supreme Court — Alyeska Pipeline Service Co. v. Wilderness Society

La regla tiene excepciones.

Y precisamente el Copyright Act contiene una de ellas.

El §505 permite reclamar honorarios en determinados pleitos de copyright

El 17 U.S.C. §505 permite al tribunal, de forma discrecional, conceder a la parte vencedora unos honorarios razonables como parte de las costas en una acción civil bajo el Copyright Act.

El texto legal oficial puede consultarse directamente en:

U.S. House of Representatives — 17 U.S.C. §505, Costs and attorney’s fees

Y aquí aparece la gran paradoja del procedimiento.

Para ganar la cuestión principal de los royalties, Cher sostuvo con éxito:

«Mi derecho no es una cesión del copyright; es un derecho contractual derivado del acuerdo de 1978».

Pero después quiso utilizar una norma especial del Copyright Act para recuperar más de un millón de dólares en honorarios.

El problema jurídico era evidente.

El tribunal consideró que el núcleo del derecho que Cher había conseguido proteger era contractual, no una acción de infracción de copyright a la que pudiera aplicarse sin más el §505.

La paradoja puede resumirse así:

la naturaleza contractual del derecho protegió los royalties de Cher frente a los termination rights, pero esa misma naturaleza contractual ha impedido, por ahora, que utilice el Copyright Act para trasladar sus honorarios a Mary Bono.

La cuestión del millón de dólares tampoco está definitivamente cerrada

Este es uno de los puntos que deben actualizarse respecto de varias informaciones publicadas en julio y agosto de 2026.

Safe Creative señalaba el 18 de agosto que la reclamación de Cher sobre los honorarios había quedado cerrada.

Sin embargo, la investigación posterior identifica un nuevo recurso ante el Ninth Circuit, abierto el 31 de julio de 2026 con el número 26-4919, relacionado con la decisión sobre los honorarios. La documentación recopilada identifica a Cher como recurrente de esa denegación.

La existencia del expediente 26-4919 puede comprobarse en el registro público de procedimientos federales reproducido por Justia.

Para la comprobación oficial del estado procesal debe utilizarse:

PACER — Federal Court Records

y buscar Ninth Circuit Case No. 26-4919.

Por tanto, a 24 de agosto de 2026, la formulación prudente no es «Cher tendrá definitivamente que pagar de su bolsillo ese millón», sino:

el District Court ha rechazado que Mary Bono tenga que reembolsar los honorarios de Cher, y esa decisión ha sido recurrida.

Mary Bono también recurrió la sentencia sobre los royalties

Existe además una segunda apelación, anterior y distinta.

Mary Bono presentó el 29 de diciembre de 2025 el recurso Ninth Circuit Case No. 25-8085 contra la sentencia principal. El registro público identifica expresamente a Mary Bono como apelante.

El procedimiento pasó después al programa de mediación del Ninth Circuit. La clausura administrativa que aparece en algunas entradas del docket se describía expresamente como una medida administrativa que no constituía una resolución sobre el fondo.

A fecha de este artículo, no he localizado en las fuentes públicas abiertas consultadas una sentencia del Ninth Circuit resolviendo el fondo de ese recurso.

El estado oficial actualizado debe comprobarse en PACER Case Locator mediante el número 25-8085.

Por tanto, Cher v. Bono continúa abierto en apelación en dos frentes diferentes:

  • Mary Bono cuestiona la sentencia principal sobre los royalties.
  • Cher cuestiona la denegación del reembolso de sus honorarios.

¿Qué ocurriría con unos «termination rights» semejantes en España?

La comparación con el Derecho español es especialmente interesante, pero exige evitar equivalencias incorrectas.

España no dispone de un mecanismo idéntico al §304(c) estadounidense que permita, con carácter general, recuperar determinados derechos de explotación décadas después de haber sido cedidos porque se alcance una ventana temporal establecida legalmente.

En España, el punto de partida está en el artículo 43 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI).

La norma establece que la transmisión inter vivos queda limitada al derecho o derechos cedidos, las modalidades de explotación expresamente previstas, el plazo y el ámbito territorial determinados en el contrato.

Puede consultarse la legislación consolidada directamente en:

BOE — Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual

Existe actualmente un derecho de revocación en el artículo 48 bis TRLPI, introducido como consecuencia de la transposición de la Directiva sobre derechos de autor en el mercado único digital.

Pero su función es diferente.

El artículo 48 bis permite al autor resolver total o parcialmente una autorización o cesión exclusiva cuando la obra no está siendo explotada, con las condiciones y excepciones que establece el propio precepto.

Por tanto:

§304(c) estadounidense → recuperación extraordinaria de determinados grants históricos.

art. 48 bis TRLPI → revocación ligada esencialmente a la falta de explotación de una cesión exclusiva.

No son mecanismos equivalentes.

En España también habría que distinguir entre ceder el copyright y repartir el dinero

La enseñanza conceptual de Cher v. Bono sí puede trasladarse perfectamente al Derecho español.

Imaginemos que un compositor acuerda en un convenio regulador o contrato patrimonial que su excónyuge percibirá durante un determinado periodo el 50 % de los rendimientos generados por varias canciones.

La primera pregunta debería ser:

¿qué se ha transmitido jurídicamente?

Puede existir una verdadera cesión de derechos de explotación sometida a los artículos 43 y siguientes del TRLPI.

Pero también puede existir simplemente un derecho de crédito contractual a recibir una parte de determinados ingresos.

No es lo mismo.

Si existe una cesión de derechos de propiedad intelectual, el adquirente puede disponer de determinadas facultades de explotación conforme al alcance del contrato.

Si existe únicamente un crédito contractual, la posición del beneficiario puede consistir esencialmente en exigir el pago acordado, sin adquirir por ello la titularidad del derecho exclusivo sobre la obra.

Esta distinción afecta a la legitimación frente a terceros, la administración del catálogo, las licencias, la transmisión posterior del activo e incluso la planificación sucesoria.

El artículo 43 TRLPI obliga precisamente a concretar el alcance de los derechos cedidos.

La enseñanza de Cher es clara:

repartir un copyright y repartir el dinero producido por ese copyright son operaciones jurídicas diferentes.

¿Y qué ocurriría con los honorarios de abogados en España?

También existe una importante diferencia procesal.

Mientras el sistema estadounidense parte de la American Rule, el proceso civil español utiliza como regla general en primera instancia el principio del vencimiento objetivo del artículo 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

La norma establece, con sus correspondientes excepciones, que las costas se impondrán normalmente a quien haya visto rechazadas todas sus pretensiones. La regulación vigente contempla además particularidades relacionadas con la existencia de dudas serias de hecho o de Derecho y con la conducta de las partes respecto de los medios adecuados de solución de controversias.

Puede consultarse aquí:

BOE — Ley 1/2000 de Enjuiciamiento Civil, artículo 394

Esto tampoco significa que en España el vencedor recupere necesariamente la totalidad real de la factura de su abogado.

La condena en costas está sometida a sus propias reglas de tasación, límites y excepciones.

Pero explica por qué el titular «Cher gana el juicio y aun así paga un millón a sus abogados» puede resultar más sorprendente para un lector español que para un jurista estadounidense.

La gran lección para artistas y compradores de catálogos musicales

El caso tiene una aplicación práctica que va mucho más allá de Cher y Sonny Bono.

Una operación de adquisición de un catálogo musical no debería limitarse a comprobar quién aparece como titular formal de los derechos.

Sobre el activo pueden existir obligaciones económicas que sobrevivan a cambios posteriores en la titularidad.

Una due diligence rigurosa debería revisar, entre otros elementos, contratos editoriales y discográficos, cesiones de derechos, asignaciones de royalties, contratos de administración, divorcios y acuerdos matrimoniales, compromisos frente a antiguos socios, garantías, derechos de aprobación y obligaciones sucesorias.

Cher v. Bono demuestra que un acuerdo firmado en 1978 puede continuar condicionando casi medio siglo después los flujos económicos generados por un catálogo musical.

Y demuestra también que dos contratos aparentemente relacionados con las mismas canciones pueden producir consecuencias jurídicas completamente diferentes.

Para cuestiones relativas a cesión de derechos, contratos musicales, royalties, licencias y explotación de catálogos puede consultarse nuestro servicio de Derechos de Autor y Copyright — Intelectual Abogados.

Cher v. Bono: recuperar el copyright no significa quedarse automáticamente con todos sus royalties

El millón de dólares en abogados es el elemento más llamativo de la noticia.

Pero no es la verdadera cuestión jurídica del caso.

La enseñanza fundamental de Cher v. Bono es que el sistema jurídico puede separar la propiedad de un copyright de los derechos económicos contractuales vinculados a su explotación.

Los herederos de Sonny Bono pueden disponer de mecanismos legales para recuperar determinados copyrights previamente cedidos si concurren los requisitos del Copyright Act.

Pero eso no significa automáticamente que puedan eliminar todas las obligaciones económicas que Sonny asumió mediante otros contratos.

Según el District Court, Cher no necesitaba ser propietaria del copyright para conservar su participación económica.

Tenía algo jurídicamente diferente:

un derecho contractual a recibir parte de los frutos que ese copyright produce.

Precisamente esa calificación explica también el segundo capítulo del litigio.

Cher ganó los royalties defendiendo que su derecho era contractual.

Cuando intentó utilizar posteriormente el Copyright Act para que Mary Bono soportase más de un millón de dólares en honorarios, esa misma naturaleza contractual se convirtió en un obstáculo.

Ahora serán las apelaciones ante el Ninth Circuit las que determinen si ese razonamiento permanece intacto.

Preguntas frecuentes sobre Cher, Sonny Bono y los royalties

¿Cher es propietaria del 50 % del copyright de Sonny Bono?

No es lo que decidió el District Court. El tribunal consideró que el acuerdo de 1978 atribuyó a Cher determinados derechos contractuales sobre los ingresos generados por composiciones y grabaciones, no una transferencia de la mitad de los copyrights de Sonny Bono.

¿Qué son los termination rights estadounidenses?

Son mecanismos del Copyright Act que permiten a autores o, en determinadas circunstancias, a sus herederos recuperar antiguos derechos de copyright que fueron cedidos o licenciados. Las principales disposiciones se encuentran en los §§203, 304(c) y 304(d).

¿Por qué recuperar los copyrights no eliminó los royalties de Cher?

Porque el tribunal consideró que el derecho de Cher tenía un origen jurídico independiente: el acuerdo matrimonial de 1978 sometido al Derecho contractual de California. El §304(c)(6)(E) establece que la terminación no afecta a derechos nacidos de otras leyes.

¿Cher recibió una indemnización de 418.000 dólares?

No exactamente. Los 418.156,82 dólares eran royalties que Wixen mantenía separados durante una fase del litigio. El judgment definitivo fijó contra Mary Bono 187.534,91 dólares más el correspondiente interés prejudicial.

¿Cher ha sido condenada a pagar un millón de dólares a Mary Bono?

No. Los aproximadamente 1.023.605 dólares corresponden a los honorarios de los propios abogados de Cher. Ella pidió que Mary Bono tuviera que reembolsarlos y el District Court rechazó esa petición.

¿Por qué no le han pagado los honorarios si ganó?

Porque en Estados Unidos cada parte soporta normalmente sus propios honorarios salvo excepción. Cher pretendía utilizar el §505 del Copyright Act, pero el tribunal consideró que la controversia que había ganado tenía carácter esencialmente contractual.

¿Está definitivamente terminado Cher v. Bono?

No. Mary Bono recurrió la sentencia principal mediante el expediente 25-8085 y existe además un segundo recurso 26-4919 relacionado con la denegación de los honorarios de Cher. El estado oficial actualizado debe comprobarse mediante PACER.

Fuentes oficiales, normativa y resoluciones judiciales

Para la publicación mantendría como fuentes institucionales primarias el U.S. Copyright Office — Termination of Transfers and Licenses; el 17 U.S.C. §304 — texto oficial del Congreso estadounidense; el 17 U.S.C. §505 — Costs and attorney’s fees; y PACER — Federal Court Records, donde pueden localizarse el procedimiento principal 2:21-cv-08157-JAK (RAOx) y las apelaciones 25-8085 y 26-4919. El Central District of California confirma además oficialmente la existencia y denominación del procedimiento.

Como resoluciones judiciales destacadas, resulta especialmente relevante Mills Music, Inc. v. Snyder, 469 U.S. 153 (1985) — GovInfo y Alyeska Pipeline Service Co. v. Wilderness Society, 421 U.S. 240 (1975) — GovInfo. Para la sentencia de primera instancia, existe una copia del Order de 29 de mayo de 2024, Document 107 y una reproducción pública del Judgment de 26 de noviembre de 2025; el expediente oficial completo debe consultarse mediante PACER.

Para el análisis comparado español, las fuentes principales son el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual — BOE, especialmente sus artículos 43 y 48 bis, y la Ley 1/2000, de Enjuiciamiento Civil — BOE, particularmente su artículo 394.

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